Dice el tao de la programación:
Después de tres días sin programar, la vida pierde sentido.
Para alguien vive de esto y que disfruta de hacerlo, es una frase bastante cierta. Es impresionante que el hecho de crear castillos en el aire se convierta casi en una adicción. En cierto sentido somos dioses dentro de nuestro pequeño mundo, los límites de lo que podemos crear solamente están definidos por nosotros mismos. Y aun así cada vez que llegamos a nuestro propio limite lo extendemos; mejoramos la herramienta misma con la que trabajamos, nuestra mente, para crear una vez más algo nuevo y mejor. Aquellos que han experimentado el placer de formar de la nada un mecanismo que funciona sutil y correctamente, y que ha disfrutado al hacerlo, sabrán de lo que hablo. No por nada muchos de los que trabajamos esto podemos ser fácilmente catalogados bajo el síndrome de Asperger (que involucra incapacidad social, intereses muy intensos y agudos, y algunas peculiaridades sobre el habla y el lenguaje).
Es por dicho afecto y adicción que nace este blog. Un hijo ilegítimo del placer que me provoca el experimentar y crear algo en una computadora, y el hecho de que muchas de estas creaciones no serían posibles sin la comunidad que existe. Muchas ideas nacen enteramente de una sola cabeza (y existe cierto honor y orgullo en crear algo de forma completamente independiente), pero el resto son adaptaciones, digestiones, e inspiración de otros, ya sea personas que conocemos directamente o completos desconocidos cuyo único contacto sea quizás una página de internet. Cada vez que creamos algo pasamos por una pequeña redención para regresar capaces de crear algo mejor; si alguno de los experimentos que puedo compartir logra que alguien más cree algo aun mejor, me sentiré bien por apoyar a la misma comunidad de la que yo me he apoyado.